Close

Una frontera más humana

La frontera entre México y Estados Unidos se ha convertido en uno de los lugares más peligrosos del mundo para aquellos que la cruzan, aunque nunca antes en la historia de Estados Unidos había estado tan militarizada com hoy en día.

La necesidad de una frontera más segura se ha convertido en un punto clave en el desarrollo de una política migratoria integral, por esa razón es imprescindible que Estados Unidos se adhiera a una política de fronteras que no resulte en muertes humanas evitables.

Exhorta al Presidente Obama a desplegar de manera significativa torres de rescate en la frontera sur de los Estados Unidos, para prevenir la muerte de migrantes. Las torres de rescate – antenas que transmiten una señal de primeros auxilios a CBP al ser activado un botón – es una herramienta indispensable para salvaguardar la vida de migrantes que se encuentran en peligro. Lastimosamente las grandes extensiones de terreno que cubren los sectores de la Patrulla Fronteriza contrastan con el escaso número de torres de rescate, sobretodo en zonas altamente transitadas situación que contribuye a la muerte de migrantes. El año pasado, el sector Tucsón, contaba con 22 torres de rescate para cubrir una zona de más de 90 mil millas cuadradas, en ese sector se registraron 177 decesos. En 2012, en el Valle del Río Grande, 150 migrantes perdieron la vida, con un territorio que comprende de 18 mil 500 millas cuadradas, el Río Grande cuenta con tan sólo 6 torres de rescate. La instalación de torres de rescate adicionales en el sector Tucson es un paso significativo, sin embargo es urgentemente necesario desplegar torres de rescate a lo largo de la frontera, que incluyan contenedores con agua potable, equipados para transmitir señales y hacer llamadas al número de emergencias 911.

Una frontera más humana

Dan Martinez, George Washington University

Oscar, un hombre de 39 años que vivía en la segunda ciudad más grande de Honduras ganaba $80 dólares al mes antes que decidiera cruzar por la frontera por última vez. Siendo el único proveedor económico para su esposa y sus dos hijos, Oscar sintió la inmensa necesidad de buscar trabajo en Estados Unidos. Como se muestra en el documental “¿Quién es Dayani Cristal?”, él también buscaba un mejor porvenir para su familia.

Conoció a un coyote que acordó llevarlo a Phoenix por $1,800 dólares y donde sería entregado a otra persona que lo llevaría a Vancouver por una tarifa adicional. Poco después de haber cruzado la frontera, el grupo con el que Oscar viajaba divisó dos vehículos en la lejanía. Sin la certeza de saber si eran Patrullas fronterizas o no, el coyote decidió que lo mejor para todos era separarse en grupos más pequeños. En ese momento Oscar quedó deambulando por el desierto durante tres días con otros dos compañeros de viaje y sin encontrar al coyote nunca más.

Después de varios días sin agua los tres hombres se entregaron a los oficiales de las patrullas fronterizas. Habiendo cruzado anteriormente, Oscar sabía lo que le esperaba a lo largo del viaje, y aunque en ese momento pensó que no habría sido muy difícil cruzar, hoy reconoce que es una de la experiencias más peligrosas a las que una persona se puede exponer. Él se imagina que aproximadamente cientos de personas mueren cada año en Arizona, lo cuál es cierto. En 2008 -el año en que Oscar intentó cruzar- los restos de 167 posibles migrantes fueron investigados por el Equipo forense de la Oficina del Condado de Pima y cerca de cien personas más se reportaron perdidas.

En el momento en que se entregaron a los oficiales, Oscar convenció a las autoridades que era Mexicano por lo cuál fue llevado a la operación "Streamline”, un juicio masivo de migrantes llevado a cabo en diferentes lugares de la frontera -a excepción de los 3 sectores donde se encuentran las patrullas fronterizas. El juicio es una experiencia completamente aterradora. Encadenado de las muñecas, cinturas y tobillos para ser juzgado en masa, fue una experiencia que él nunca antes había vivido. Aunque solamente le dieron "tiempo-servido", ahora tiene una deportación formal en su registro de migración y si por alguna razón llega a ser aprehendido otra vez, correrá el riesgo de ser acusado por “re-ingreso no autorizado”, lo que implica un ”delito grave” y un tiempo en un centro de detención.

Cuando le pregunté si pensaba cruzar otra vez, Oscar se mostró preocupado por la posibilidad de ser encarcelado por años y dijo que probablemente regresaría a Honduras. Sin embargo por haber convencido a las autoridades que era Mexicano fue deportado a México y para poder volver a su casa necesita realizar el largo y peligroso viaje de vuelta al sur.

A través de los años he tenido la oportunidad de documentar las experiencias de las personas cruzando la frontera entre México y Estados Unidos por medio de los MBCS (migrant border crosser study).

Mi interés en el tema de migración no empieza y termina en la investigación que realizo, pues parte de una experiencia profundamente personal a raíz de mi experiencia como migrante. Yo nací en la Ciudad de México, mi padre con descendencia Mexicana y mi madre como ciudadana Americana. Dejamos México en 1986 por muchas de las razones por las cuáles la gente migra hoy en día. Sin embargo mi familia tenía una situación privilegiada, pues mi hermano y yo somos ciudadanos Americanos y mi padre pudo acceder a varios recursos para obtener la visa, el permiso legal de residencia y eventualmente la ciudadanía Estadounidense.

En este sentido “Quién es Dayani Cristal?” ofrece una viva imagen de la vida de aquellas personas que muchas veces son puestas al margen, tanto dentro de la sociedad estadounidense como en sus países de origen. De muchas maneras la historia presentada en el documental es única -pues describe la experiencia única de una familia y nos da ideas de las luchas emocionales que una comunidad enfrenta por la perdida de un ser querido. Sin embargo, desde una perspectiva sociológica la historia refleja el sufrimiento humano que ciudadanos centroamericanos viven al atravesar varias fronteras internacionales y miles de kilómetros en busca de una mejor vida.

Mientras que algunos académicos evidencian una reducción en las tasas de migración desde México, en términos generales todavía hay muchas personas que siguen cruzando la frontera, especialmente desde Centroamérica, migración que sigue en aumento. Con mayor vigilancia como el enfoque central propuesto dentro del último proyecto de reforma migratoria, lo más probable es que los migrantes se vean forzados a ir hacia zonas aún más peligrosas a lo largo de la frontera, resultando en más muertes inminentes. Si el pasado nos da luces sobre el futuro, el costo humano de la guerra de frontera de nuestra nación -como se evidencia en el documental- probablemente no se detenga.

En los últimos años he pasado gran parte de mi tiempo contemplando el significado de una “Frontera Humana”, y si es una idea realmente posible en un contexto cada vez más globalizado, posterior al 9/11. La conjunción entre el aumento de seguridad, “guerra contra el terrorismo” y la migración no autorizada, ha convertido cualquier intento de una reforma migratoria realmente comprensiva -y una “Frontera Humana”- algo insostenible y políticamente complicado.

Tal vez sea más fácil imaginar lo que una frontera humana no es. Una frontera humana no es aquella donde se perpetúan sistemas inequitativos entre países vecinos. En el caso de Estados Unidos, no es una en la cuál una comunidad es forzada a vigilar a su propia gente y aquellos con los que guarda similitudes -como ha sido el caso en las comunidades fronterizas del sur.

No es humana cuando las comunidades migrantes viven aterrorizadas de las agencias policiales -que han jurado protegerlos y servirlos- por temor a la migración. Una frontera humana no es aquella donde las personas pueden ser detenidas y cuestionadas bajo “sospecha razonable” de ser indocumentado -generalmente por su color de piel y estatus social. Tampoco lo es donde es un crimen transportar a un indocumentado al hospital aunque esté en peligro de muerte por deshidratación. Una frontera humana no es aquella donde los derechos de las personas a un debido proceso es violada en el curso de juicios masivos a inmigrantes, los cuales sistemáticamente criminalizan un grupo completo de personas y contribuye a encarcelaciones masivas de personas de color, mientras se aumentan las ganancias de la industria de los centros privados de detención. En el caso de México, una frontera humana no es una en la cuál las muertes y desapariciones de decena de miles de personas sucede de manera impune.

Al principio del documental, Gael García dice: “En la vida él era considerado invisible, un ilegal. Ahora en la muerte, es un misterio por resolver”. Nuestro objetivo como académicos y humanistas debe ser trabajar para que las muertes de migrantes sean menos un misterio y sus vidas menos invisibles. Este mensaje está dirigido a las personas a los dos lados de la frontera. Si somos capaces de lograr esto, considero que nos estaremos acercando a una frontera más humana.